PSICOLOGÍA POSITIVA

Las emociones positivas te guiarán al éxito

“Cuando estudiemos las fuerzas que permiten a las personas sobrevivir y adaptarse, los beneficios para nuestra sociedad sin duda serán mayores que todo el esfuerzo por construir modelos de prevención primaria, cuya meta es limitar la incidencia de la vulnerabilidad”.

(Garmezy, 1971. Citado por Gottlieb, 1999)

¿Qué es la psicología positiva?

La psicología positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología. Uno de los pilares básicos de la psicología positiva es su orientación preventiva. Es decir no solamente usa herramientas eficaces para abordar el malestar emocional y las psicopatologías sino también para prevenir su aparición mediante el entrenamiento de técnicas y estrategias que nos hacen más fuertes y más sanos.

Si echamos la vista atrás vemos que históricamente la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegándose casi a confundirse psicología con psicopatología

Así, se ha generado en el ejercicio de la profesión de psicólogo un marco teórico-práctico de carácter patogénico que ha supuesto un  sesgo en el estudio de la mente humana. Debido a esta tendencia a centrarse en los aspectos negativos y patológicos de la mente se han relegado a un segundo plano las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000) abundando en un una visión disfuncional de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999).

La concepción actual focalizada en lo patológico se centra en corregir defectos y reparar aquello que ya se ha roto. Por el contrario, la psicología positiva insiste en la construcción de competencias y en la prevención de la enfermedad psicológica.

Bajo esta intuición los padres de la psicología positiva, Seligman y Csikszentmihalyi en el año 2000 califican la Psicología como una  “ciencia de la victimología”. Los aspectos como la alegría, el optimismo, la creatividad, el humor, la ilusión… han sido ignoradas o explicadas superficialmente y no se ha reparado ni valorado el aspecto sanador que supone su refuerzo en los procesos psicológicos con los pacientes.

En palabras del propio Seligman:

Los hallazgos en el campo de la psicología positiva están siendo aplicados en el ámbito educativo, el ámbito organizacional, el ámbito laboral o clínico. Estas aplicaciones están detalladas en  “Journal of Positive Psychology” o “Journal of Happiness Studies” y monográficos aparecidos en otras revistas como: “American Psychology” o “Review of General Pychology”.

El enfoque psicopatológico

El enfoque psicopatológico supone un deficiente modelo al abordar una de las enfermedades mentales más extendidas: la depresión; así los trastornos depresivos parecen encontrarse deficientemente explicados desde un modelo basado en emociones negativas. La explicación fundamental es que la depresión no es solamente la presencia de emociones negativas, sino la ausencia de emociones positivas. El Dr. Beck dedujo allá por el año 1967 la relación directa que tiene pesimismo y depresión.

Desde entonces numerosos estudios apuntan al optimismo como potenciador del bienestar y la buena salud, además de actuar como modulador sobre los eventos estresantes como el sufrimiento y estrés (Peterson, Seligman y Vaillant, 1988).

Las técnicas y terapias utilizadas para luchar contra la depresión se han centrado históricamente en la reducción de emociones negativas como la tristeza. Sin embargo, investigaciones llevadas a cabo recientemente apuntan a  tratamientos basados en la generación de emociones positivas como alegría y la esperanza en el sujeto deprimido que actúan como paliativos o frenos contra el trastorno mental.

Martin Seligman fue el que primera vez habló del término “psicología positiva”. El Dr. Seligman dedicó gran parte de su carrera a la investigación del trastorno mental y dio un giro radical en su orientación, elaborando y promoviendo una concepción más positiva de la especie humana.

El concepto de psicología positiva no es nuevo en la psicología, de hecho previamente a la Segunda Guerra Mundial los objetivos principales de la psicología eran curar los trastornos mentales, hacer las vidas de las personas más productivas y plenas e identificar y desarrollar el talento y la inteligencia de las personas.

Sin embargo, tras la guerra, diferentes eventos y circunstancias llevaron a la psicología a  centrarse exclusivamente en el trastorno mental y el sufrimiento humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000).

De la misma manera, podemos encontrar claras tendencias positivistas en la corriente humanista de la psicología, floreciente en los años 60 y representada por autores tan reconocidos como Carl Rogers, Abraham Maslow o Erich Fromm. Esta búsqueda de lo mejor del ser humano hace que florezca el potencial del individuo. La psicología positiva adopta el método de la psicología científica, ampliando el campo tradicional de actuación distanciándose de los métodos de autoayuda que tanto proliferan en nuestros días. En palabras de Martin Seligman, la psicología positiva surge con la intención de superar la resistente barrera del65% de éxito que todas las psicoterapias han sido incapaces de sobrepasar hasta hoy. Las técnicas que surgen dela investigación en psicología positiva vienen a apoyar y complementar las ya existentes. La relación de variables como el optimismo, el humor o las emociones positivas en los estados físicos de salud se revela como uno de los puntos clave de la investigación en psicología positiva. Según Seligman, la psicología debería trascender los conceptos centrados en la patología y crear una terminología positiva en vez de las abundantes expresiones negativas tan presentes en la psicología tradicional. Debe además crear nuevos instrumentos de evaluación, centrados en identificar las fortalezas del individuo, para así orientar la prevención y los tratamientos y potenciar el desarrollo personal de las personas. El impacto de estos desarrollos no sólo tendrá efectos positivos individuales sino que también tendrá efectos sociales positivos en un mundo complejo que constantemente plantea nuevos retos para sus habitantes.

Martin Seligman
Mihaly Scikszenrmihalyi

Emociones positivas y optimismo

La tendencia natural a comprender las amenazas del bienestar del ser humano ha conducido a la Psicología a centrar el interés en aquellas emociones que ayudan a hacer frente a problemas inminentes. De ahí el miedo, la depresión, la tristeza, el desasimiento tienen funciones biológicas muy importantes ya que están integradas en nuestros genes como claves en la adaptación al medio. Sin embargo, las emociones positivas son menores en número y de detección más compleja. Además, si una persona está feliz generalmente disfruta de esta emoción sin entrar a evaluar, analizar ni intentar comprender su estado en aras de poder hacerlo más sostenible y duradero.  Teniendo en cuenta las taxonomías científicas de las emociones básicas podemos identificar3 o 4 emociones negativas por cada emoción positiva. Ese balance negativo queda muy bien reflejado en el propio lenguaje cotidiano, de forma que cualquier persona tendrá siempre mayor dificultad para nombrar emociones positivas.

También existen diferencias en cuanto a la expresión de unas y de otras. Así, las emociones negativas se expresan en rictus faciales específicas que hacen posible su reconocimiento universal (Ekman, 1989). Por el contrario, las emociones positivas no poseen expresiones faciales únicas y características.

En general las emociones negativas tienen un valor adaptativo y han servido para dar respuestas y soluciones a los problemas a los cuales se ha enfrentado en hombre desde sus orígenes. Imaginémonos la siguiente escena. Algún lugar de África hace 40000 años, dos individuos pasean por la sabana. En su paseo encuentran huellas de león. La adrenalina sube y el corazón acelera su ritmo para poder dotarles de energía en caso de tener que huir o luchar. La función evolutiva del miedo es clave para poder perpetuar la especie y se asocia a impulsos de acción. En contraposición, para entender el valor adaptativo de las emociones positivas necesitamos abandonar el marco teórico bajo el que entendemos las emociones negativas.

Las conclusiones de la función adaptativa de las emociones positivas es que éstas nos conducen a estados mentales y modos de comportamiento que preparan al individuo para enfrentar con éxito adversidades venideras.

Bárbara Fredrickson en los últimos años ha  investigado este campo creando un nuevo camino para entender la psicología humana. Según sus estudios las emociones positivas pueden ser usadas como herramientas para enfrentar y prevenir los problemas.

Barbara Fredrickson

Humor

El buen humor y el optimismo se han revelado como características psicológicas que junto con la perseverancia, la salud física y el bienestar (Peterson y Bossio, 1991; Scheier y Carver, 1993) se han convertido en los puntos centrales de la psicología positiva.

Norman Cousins en “Anatomía de una enfermedad” publicado en 1979 fue el primero en estudiar una relación entre humor y salud. Cousins describe cómo se recuperó de una enfermedad de los tejidos conjuntivos que suele ser irreversible mediante un tratamiento en el que incluyó, entre otras terapias, películas cómicas de los hermanos Marx. En las últimas décadas han comenzado a proliferar terapias e intervenciones clínicas basadas en  la risa como un inhibidor del estrés y la ansiedad mejorando así la calidad de vida y la salud.

El Dr. Lee Berk, profesor de patología en la Universidad de LomaLinda, en California y uno de los principales investigadores en el mundo sobre la salud y el buen humor afirma que el humor Sirve como una válvula interna de seguridad que nos permite liberar tensiones, disipar las preocupaciones y relajarnos.

Berk hizo un experimento basado en dos grupos de individuos. Uno de ellos ve un grupo de vídeos cómicos durante un periodo de tiempo y después se analizan muestras de sangre y se comparan con otro grupo de individuos que no los habían visto en la comparativa, descubrió importantes reducciones en las concentraciones de hormonas de la tensión y un incremento en la respuesta inmune del grupo que vio los vídeos.

Dr. Lee Berk

Resiliencia y crecimiento postraumático.

La psicología tradicional ha tendido a asumir que los acontecimientos traumáticos dejan fracturas psicológicas en las personas y ha tendido a obviar el estudio y la importancia de fenómenos como la resiliencia y el crecimiento postraumático, basados en la capacidad del ser humano de superar los embates de la vida (Janoff-Bulman, 1992; Calhoun y Tedeschi, 1999)

Existen personas que lograr sacar recursos latentes e insospechados ante la adversidad. Después de un hecho doloroso hay individuos que son capaces de aprender de la experiencia pasando así a vivir en un plano de conciencia superior, más ancho, al haber sido capaces de integrar el dolor y entender su labor pedagógico en la vida.

La idea del cambio positivo (Frankl, Maslow, Rogers o Fromm) ha sido ignorada por la psicología clínica científica durante muchos años. Es importante recordar, que el crecimiento postraumático se refiere al cambio positivo que experimenta un individuo no por el suceso traumático en sí, sino como resultado del proceso de lucha que emprende a partir del mismo. Por el contrario, tampoco hay que dejar de lado el hecho de que no todas las personas que pasan por una experiencia traumática encuentran beneficio y crecimiento personal en ella (Park, 1998; Calhoun y Tedeschi, 1999).

Mucha de la investigación que se ha llevado a cabo en esta área, se ha centrado en individuos enfrentados a enfermedades graves y hospitalizaciones de larga duración. En este sentido, existe un gran volumen de estudios que demuestran de forma sólida la existencia de procesos de crecimiento o aprendizaje en estos pacientes. Así, podemos encontrar estudios que encuentran evidencia de pacientes de cáncer que han encontrado beneficios de su experiencia (Taylor, Lichtman y Word, 1984). En este estudio, cuando los participantes fueron preguntados acerca de si su vida había cambiado desde que conocían su enfermedad, el 70% contestaron afirmativamente, de los cuales un 60% consideraron que dicho cambio había sido positivo, en la mayoría de los casos los pacientes informaron de haber aprendido a disfrutar más de la vida. En otro estudio realizado con madres cuyos hijos recién nacidos habían permanecido un largo período de tiempo en la unidad de cuidados intensivos, se encontró que un 70% de los padres informaban de que su matrimonio había salido fortalecido de la experiencia vivida (Affleck y Tennen, 1991).

Instrumentos de medida

Martin Seligman y Christopher Peterson diseñaron un instrumento de medida basándose en una clasificación de los recursos positivos del individuo. El Inventario de fortalezas (VIA) es un cuestionario de245 ítems con 5 posibles respuestas cada uno, que mide el grado en que un individuo posee cada una de las 24 fortalezas y virtudes que han sido desarrolladas por el Values in Action Institute bajo la dirección de Martin Seligman y Christopher Peterson. Las 24 fortalezas que mide el VIA se agrupan en 6: sabiduría y conocimiento, coraje, humanidad, justicia, moderación y trascendencia.

El estudio de Martin Seligman y Park Peterson con más de4000 participantes ha revelado que, de las 24 cualidades o fortalezas evaluadas por el cuestionario VIA, existen 5 que se relacionan de forma consistente con la satisfacción con la vida en mucho mayor grado que las 19 restantes. En este vasto estudio se ha descubierto que los factores como el optimismo, la autoestima y la gratitud, o rasgos básicos de personalidad como la extraversión y la estabilidad emocional, aparecen relacionados con mayores niveles de felicidad y bienestar personal.

¿Quiénes somos?

Me llamo Pedro Morchón Camino. Soy  coach ejecutivo por AECOP y diplomado en Programación Neurolingüística por la AEPNL. He recibido formación con las principales universidades norteamericanas (Harvard, Vanderbit) y escuelas de negocio referentes en España (IE, ESIC, EAE) en materia de liderazgo y management.

Me he graduado en los siete hábitos de las personas altamente efectivas por TEA CEGOS y he trabajado durante más de once años como ejecutivo manager en empresas multinacionales y desde hace cinco años trabajo como coach y formador.

Soy managing director de EyCO (www.exitoycoaching.com). EyCOes una empresa de formación y coaching con PNL cuyo objetivo es colaborar a implantar una cultura liderazgo e inteligencia emocional en las organizaciones empresariales, educativas y salud. EyCO es un grupo de profesionales interdisciplinar compuesto por coaches, médicos y docentes que tras una larga investigación ha creado una  metodología propia basada en herramientas de coaching, programación neurolingüística y psicología positiva. El método EyCO se aplica tanto en la formación como en los procesos de coaching (ejecutivo y educativo). Este método de trabajo conduce a alcanzar el potencial profesional y colectivo porque se centra fundamentalmente en el talento y fortaleza de las personas y organizaciones (empresas, centros educativos y clínicas médicas y dentales).

Referencias

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  2. No puedo ser más alto pero puedo ser mejor. Martin Seligman.
  3. Niños optimistas. Martin Seligman.
  4. Indefensión. Martin Seligman.
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  9. Affleck, G. Y Tennen, H. (1991) The effect of newborn intensive care on parent`s psychological well-being. Children`s Health Care, 20: 6-14
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